COLECTIVO EN MOVIMIENTO

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Noticias desde la comunidad

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Huelga contra

hostigadores sexuales

El 29 de Septiembre de 2010, alrededor de 700 trabajadores y trabajadoras de Sharp realizamos una huelga constitucional en la planta maquiladora de Rosarito, cerca de Tijuana. Los y las trabajadoras formamos un comité para negociar con la empresa, la Secretaría del Trabajo y el sindicato que dizque nos “representa.” Como 700 trabajadoras bloqueamos las puertas de la fábrica. Los gerentes japonesa se negaban a dialogar con el comité. Al final, nuestra resistencia los forzó a negociar. Obtuvimos un aumento salarial del 4%, restablecer el sistema de transporte de personal, evaluaciones para promoción y castigo a los supervisores hostigadores sexuales.

 

 

 

 

Historia de mi colonia 

El grupo de Jóvenes Pro Justicia Ambiental, parte del Colectivo Chilpancingo Pro Justicia Ambiental está conformado por más de 20 jóvenes de entre ocho y 19 años de edad que además de aprender a organizar y sobre temas que afectan su calidad de vida se encargan de desarrollar herramientas y crear vínculos con la comunidad para apoyar las campañas de trabajo del Colectivo Chilpancingo Pro Justicia Ambiental. Más información: Jóvenes Pro Justicia Ambiental

Los jóvenes crearon el cómic "La historia de mi colonia," donde cuenta la lucha de la comunidad para limpiar Metales y Derivados. Ver el cómic: Historia de mi colonia

Ciudad de México, Julio de 2014

Entrega 1: Vilma y Andrea

En medio de la desgracia, la gente ríe y celebra la vida. Llegué buscando a la famosa Bestia, al tren de la muerte lleno de dolor y sufrimiento, actor estelar en películas como La Jaula de Oro. Lo que encontré fue un grupo de unos 20 centroamericanos sonrientes esperando el siguiente tren para continuar su camino a Estados Unidos. 

Que se entienda. Sí es una tragedia de muerte y sufrimiento. “Lo peor que he visto –dice Wilson, uno de los activistas de solidaridad con los migrantes—es la señora que se cayó del tren con su bebé en los brazos.” El bebé cayó en las vías e iba a ser triturado por las ruedas de la Bestia. La mamá en la desesperación se arrojó a salvarlo y lo logró, pero el tren destruyó su mano derecha y un pie del bebé. Y como ésta, hay muchas historias horrendas.

Pero aquí el punto es que la tragedia no se traduce en derrumbe y desesperanza sino en resistencia, movimiento y lucha. El flujo ininterrumpido de migrantes continúa a veces como gotas de agua, a veces como torrente. Lo que quiero subrayar es la fuerza de un movimiento migratorio cuyos actores están lejos de ser victimas pasivas. Son guerreros de la vida que comprenden el mundo que pisan, se organizan para enfrentar la explotación u exclusión a que son sometidos, y toman decisiones racionales, asumiendo los riesgos. La bestia no los mata. Andrea, una profesora universitaria y activista por los migrantes, nos explica que hace unos meses llegaron migrantes garífunas de la costa atlántica de Honduras que traían sus tambores, tocaban música y armaron la fiesta. Allí, al lado de las vías, entre un pasado sin futuro en Centroamérica y un futuro incierto y peligroso en Norteamérica, el dolor y el miedo se transformaron en baile y comunión, en un canto de esperanza donde a ritmo parejo participaban los migrantes y los activistas, unidos por la bestia. 

 

Grupo de migrantes centroamericanos en Huehuetoca, Estado de México, a una hora del D.F. (Indios Verdes). Son como 20; la mayoría de Honduras, y otros de El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Hay dos señoras de edad media y dos jóvenes que dicen tener 19, pero parecen de 16. (Foto de Andrea González)

 

Leer mas: La bestia y la solidaridad

Entrega 2: La Polla y el Wilson

Conocí a La Polla y al Wilson comiendo pambazos y quesadillas y clasificando ropa donada para llevar a los migrantes. Mientras separo las prendas útiles, pienso cuán diferente es el trabajo de un activista al de un académico: aquel no sólo tiene que investigar, escribir y teorizar sino además tiene que organizar grupos, enfrentar funcionarios, alentar gente y separar ropa seca de la mojada para llevarla a los migrantes en las vías del tren a las afueras del basurero de Zumpango, Estado de México.

 Andrea clasificando ropa en la casa de La Polla. Chamarras, guantes, hules para protegerse de la lluvia o un par de calcetines pueden hacer la diferencia entre fracasar o tener éxito en la migración a Estados Unidos.

Andrea clasificando ropa en la casa de La Polla. Chamarras, guantes, hules para protegerse de la lluvia o un par de calcetines pueden hacer la diferencia entre fracasar o tener éxito en la migración a Estados Unidos.

 Leer mas: La bestia y la solidaridad- Segunda entrega

 

Somos uno más de los miles que han visitado Ayotzinapa desde el fatídico 26 de septiembre. Uno más de los millones que estupefactos vimos cómo una infamia (una más de miles en nuestro dolido país) se transformaba de la noche a la mañana en un grito de rabia masiva que se desborda en calles, plazas y escuelas y apuntaba contra los narcos y su gobierno asesino. Somos uno más del mar de protestas conducido por normalistas y 43 madres y padres con maestría ejemplar frente a las trampas, amenazas, agresiones y sobornos lanzados contra ellos.

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